Siempre tan buenita

Nunca pude asimilar ese comentario, alguna tía o vecina le largaba a voz en cuello a mi vieja con respecto a mi persona ese "siempre tan buenita la nena..." y mi mamá entre orgullosa y resignada asumía que así era, ambas sabíamos que no era tan así, lo fue quizás hasta los 13 años o ni ahi, las rebeliones y broncas entre mi vieja y yo estaban a la orden del día, a ella le encantaba mandar y a mi, desobedecer o hacer la mía.
Los mandatos familiares siempre tenían algún punto débil que yo obviamente encontraba y objetaba. Mi madrina fue mi mejor y más aguerrido adversario, ella decía blanco y yo negro... o viceversa, no era una guerra declarada sino una batalla de ironías y actitudes locas.
_ ¿ Querida te gustan las polleras tejidas?
_ No madrina, me marcan mucho las caderas y no me gustan.
Regalo de cumpleaños; una pollera azul tejida, eso sí forrada para que no se marque nada (según ella).
Conclusión : murió archivada en el placard.
A pesar de todo me quería, doy fe de ello aunque me pese. Nunca llegamos a entendernos o a hablar el mísmo idioma pero su devoción hacia mi me maravillaba y sorprendía. Al igual que con mi papá la relación fluctuaba entre el amor y el odio, así de intermitente y contínuo como las olas del mar.
Estoy segura que algún psicólogo se haría un festín con el tema pero a decir verdad el asunto siempre me resultó indiferente, por algún motivo mi espíritu se apoyaba en mi fuerza interior, el entorno podía estar derrumbándose pero mi locura u optimismo siempre me decía que vendrían tiempos mejores. La frase "todo pasa" empezó a grabarse a fuego en mi corazón y ahí permanece hasta el día de hoy.

Comentarios

  1. Y por suerte, " todo ya pasó "...Gracias por compartir tu experiencia Insolente, que termines excelente este miércoles nostálgico.

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